Cobrar por una impresión 3D “a ojo” casi siempre termina en lo mismo: piezas que se venden bien pero que, al final del mes, no dejan dinero. La razón suele ser que el precio solo considera el filamento. Aquí está la fórmula completa, paso por paso, con un jarrón real como ejemplo.
Qué entra en el costo
El costo de producción de una pieza tiene cinco partes. Si falta una, el margen que crees tener no es real:
- Electricidad: lo que consume la impresora durante las horas de impresión.
- Filamento: los gramos de la pieza más la merma.
- Empaquetado: caja, relleno, etiqueta o sticker.
- Post-procesado: lija, primer, pintura y otros consumibles.
- Envío: solo si lo absorbes tú en lugar del cliente.
Hay un sexto costo que este cálculo deja fuera a propósito: tu tiempo. Si lo cobras por hora, súmalo como una línea más; si prefieres que el margen lo cubra, asegúrate de que el margen sea lo bastante grande para pagarlo.
Electricidad: la fórmula
Es el costo más pequeño, pero es el que más se olvida. Multiplica las horas por la potencia promedio de tu impresora (en kW) y por tu tarifa por kWh:
9.6 h × 0.18 kW × $2.85 = $4.92
La potencia promedio es menor que la máxima de la fuente: la cama caliente consume mucho al arrancar y luego se estabiliza. Si tienes un medidor de enchufe, úsalo una vez durante una impresión completa y anota el promedio. Para tu tarifa, divide el total de tu recibo de luz entre los kWh consumidos: así incluyes cargos fijos e impuestos, que la tarifa “de lista” no considera.
Filamento y merma
El laminador te dice cuántos gramos usa la pieza, pero no cuenta las purgas, las líneas de prueba ni las impresiones que fallan. Esa diferencia es la merma, y conviene sumarla como porcentaje.
Con 520 g de PLA y 6% de merma, el consumo real es de 551 g. A $400 el kilo, son $220.48.
Para el precio por gramo usa lo que realmente pagaste por el carrete, con envío incluido. Un carrete de 1 kg que costó $360 más $40 de envío cuesta $0.40 por gramo, no $0.36.
Empaquetado y post-procesado
Una caja kraft y un sticker parecen poco, pero sumados en cada pedido son una parte fija del costo. Lo mismo pasa con la lija y el primer: calcula cuánto de cada consumible usa una pieza y súmalo.
La forma más simple es dividir el precio de un consumible entre las piezas que alcanza a cubrir. Si una lata de primer de $150 te alcanza para unas quince piezas medianas, cada una lleva $10 de primer.
En el ejemplo: empaque por $15.40 y post-procesado por $17.00.
Margen: cuánto ganar
El margen se aplica sobre el costo total, no solo sobre el filamento. Un margen bajo puede servir para pedidos grandes; uno alto, para piezas únicas o con mucho acabado. Lo importante es que sea una decisión y no un accidente.
Como punto de partida, muchos talleres trabajan con márgenes de entre 40% y 70% sobre el costo. Por debajo de eso, una sola impresión fallida o una devolución se come la ganancia del mes.
Ejemplo completo
Un jarrón en PLA verde, una pieza, sin envío:
| electricidad9.6 h × 180 W × $2.85 | 9.6 h × 180 W × $2.85 | $4.92 |
|---|---|---|
| filamento551 g (incl. 6% merma) | 551 g (incl. 6% merma) | $220.48 |
| empaquetadocaja kraft M + sticker | caja kraft M + sticker | $15.40 |
| post-procesadolija + primer | lija + primer | $17.00 |
| costo total | $257.80 | |
| margen 55% | $141.79 |
Si lo hubieras cotizado solo por el filamento con el mismo margen, habrías cobrado unos $340 y perdido casi $60 de margen por pieza sin darte cuenta.